El discurso de Bob Dylan en la entrega del Premio Nobel traducido

Ni una sola vez he tenido tiempo de preguntarme: "¿Son mis canciones literatura?"


Precisamente en una semana que llevo a idas y venidas con traducciones de letras de Dylan, esta noche me he quedado un poco más tarde de lo normal antes de ir a la cama para pegarme el punto de traducir el discurso que Bob Dylan había escrito para la ceremonia de los Nobel.

Francamente no me esperaba mucho del discurso antes de leerlo, pero he percibido entre líneas que se puede uno imaginar a un Dylan emocionado y sorprendido. Sin embargo, lo más interesante de todo es que el discurso no es ajeno a la constante que ha llenado los periódicos de tinta: si sus canciones son literatura o no, y tiene la grandeza de recurrir al teatro de Shakespeare para dejar a todos atónitos.

Mi traducción es muy humilde, he de reconocer que hay un par de frases que no he conseguido traducir como yo creo que debían ser traducidas pero al menos el trabajo te da una idea general de lo que Dylan quería transmitir.

Ahí va:

Buenas tardes a todos. Les doy mi más cordial saludo a los miembros de la Academia Sueca y a todos los distinguidos invitados presentes esta noche.

Siento no poder estar ahí en persona, sin embargo, estoy en espíritu y honrado de recibir tan prestigioso premio. Ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura es algo que nunca podría haber imaginado o visto venir. Desde temprana edad, he estado familiarizado con la lectura, la cual he leído y absorbido las obras de aquellos que se han considerado dignos de esta distinción: Kipling, Shaw, Thomas Mann, Perla Buck, Albert Camus, Hemingway. Estos gigantes de la literatura cuyas obras se enseñan en las aulas, se guardan en bibliotecas de todo el mundo y nos referimos de forma reverente siempre han causado una profunda impresión. Y ahora que yo me uno a los nombres de una lista como esta es algo que realmente te deja sin palabras.

No sé si estos hombres y mujeres alguna vez cayeron en la cuenta del honor del Nobel en sí mismo, pero supongo que cualquiera que escriba un libro, un poema o una obra de teatro en cualquier parte del mundo podría albergar ese sueño secreto en su interior. Y probablemente se quede enterrado tan profundo que ni siquiera sepan que está ahí.

Si alguien me hubiera dicho que tenía la menor posibilidad de ganar el Premio Nobel, habría pensado que tendría las mismas probabilidades de haber pisado la luna. De hecho, durante el año en que nací y durante unos años después, no hubo nadie en el mundo que se consideró lo suficientemente bueno para ganar este Premio Nobel. Así que, reconozco que estoy en un grupo exclusivo, por decir menos.

Estaba de gira cuando recibí la sorprendente noticia, y me llevó unos minutos para procesarla correctamente. Pensé en William Shakespeare, la gran figura literaria. Yo diría que él se consideraba un dramaturgo. La simple idea de que él escribía literatura no tenía sentido. Sus palabras se escribían para el escenario. Destinadas para ser recitadas y no leídas. Cuando escribió Hamlet, estoy seguro de que estaba pensando en muchas cosas diferentes: "¿Quiénes son los actores adecuados para estos papeles?" -¿Cómo debía ser escenificado? "¿Realmente quiero que se desarrolle en Dinamarca?" Su visión y sus ambiciones creativas estaban sin duda en la vanguardia de su mente, pero también había asuntos más mundanos que tener en cuenta y tratar. "¿Está arreglada la financiación?" "¿Hay suficientes asientos para mis patrocinadores?" "¿Dónde voy a conseguir un cráneo humano?" Apuesto a que lo último que rondaba la mente de Shakespeare era la pregunta: "¿Es esto literatura?"

Cuando empecé a escribir canciones de adolescente, e incluso cuando comencé a lograr algo de renombre por lo que hacía, lo que esperaba de mis canciones era justo eso. Pensé que podían ser para escuchar en cafés o bares, tal vez más tarde en lugares como el Carnegie Hall, el London Palladium. Si realmente hubiera soñado a lo grande, tal vez hubiera imaginado hacer un disco para luego escuchar mis canciones en la radio. Ese fue realmente el gran premio que esperaba. Hacer discos y oír mis canciones en la radio significaba que estaba llegando a una gran audiencia y que podría seguir haciendo lo que había planeado hacer.

Bueno, he estado haciendo lo que me propuse hacer durante mucho tiempo, ahora. He grabado decenas de discos y ha dado miles de conciertos por todo el mundo. Pero son mis canciones las que están en el centro vital de casi todo lo que hago. Parecían haber encontrado un lugar en la vida de muchas personas a través de muchas culturas diferentes y estoy agradecido por ello.

Pero hay una cosa que debo decir. Como músico he tocado para 50.000 personas y he tocado para 50 personas y puedo decirles que es más difícil tocar para 50 personas. 50.000 personas tienen un carácter singular, no así con 50. Cada persona tiene una identidad individual, separada, un mundo en sí mismos. Pueden percibir las cosas con mayor claridad. La honestidad de uno y cómo esta se relaciona con la profundidad de su talento se juzga. El hecho de que el comité del Nobel sea tan pequeño es algo que no se me escapa.

Pero, como Shakespeare, yo también a menudo ando ocupado persiguiendo mis esfuerzos creativos y tratando con todos esos asuntos mundanos de la vida. "¿Quiénes son los mejores músicos para estas canciones?" "¿Estoy grabando en el estudio correcto?" "¿Esta canción está en la nota correcta?" Algunas cosas nunca cambian, incluso en 400 años.

Ni una sola vez he tenido tiempo de preguntarme: "¿Son mis canciones literatura?"

Por lo tanto, doy las gracias a la Academia Sueca, tanto por tomarse su tiempo en hacerse esa misma pregunta y en última instancia, por dar con una respuesta tan maravillosa.

Mis mejores deseos para todos ustedes,

Bob Dylan

EL DISCURSO EN INGLÉS

Good evening, everyone. I extend my warmest greetings to the members of the Swedish Academy and to all of the other distinguished guests in attendance tonight.

I'm sorry I can't be with you in person, but please know that I am most definitely with you in spirit and honored to be receiving such a prestigious prize. Being awarded the Nobel Prize for Literature is something I never could have imagined or seen coming. From an early age, I've been familiar with and reading and absorbing the works of those who were deemed worthy of such a distinction: Kipling, Shaw, Thomas Mann, Pearl Buck, Albert Camus, Hemingway. These giants of literature whose works are taught in the schoolroom, housed in libraries around the world and spoken of in reverent tones have always made a deep impression. That I now join the names on such a list is truly beyond words.

I don't know if these men and women ever thought of the Nobel honor for themselves, but I suppose that anyone writing a book, or a poem, or a play anywhere in the world might harbor that secret dream deep down inside. It's probably buried so deep that they don't even know it's there.

If someone had ever told me that I had the slightest chance of winning the Nobel Prize, I would have to think that I'd have about the same odds as standing on the moon. In fact, during the year I was born and for a few years after, there wasn't anyone in the world who was considered good enough to win this Nobel Prize. So, I recognize that I am in very rare company, to say the least.

I was out on the road when I received this surprising news, and it took me more than a few minutes to properly process it. I began to think about William Shakespeare, the great literary figure. I would reckon he thought of himself as a dramatist. The thought that he was writing literature couldn't have entered his head. His words were written for the stage. Meant to be spoken not read. When he was writing Hamlet, I'm sure he was thinking about a lot of different things: "Who're the right actors for these roles?" "How should this be staged?" "Do I really want to set this in Denmark?" His creative vision and ambitions were no doubt at the forefront of his mind, but there were also more mundane matters to consider and deal with. "Is the financing in place?" "Are there enough good seats for my patrons?" "Where am I going to get a human skull?" I would bet that the farthest thing from Shakespeare's mind was the question "Is this literature?"

When I started writing songs as a teenager, and even as I started to achieve some renown for my abilities, my aspirations for these songs only went so far. I thought they could be heard in coffee houses or bars, maybe later in places like Carnegie Hall, the London Palladium. If I was really dreaming big, maybe I could imagine getting to make a record and then hearing my songs on the radio. That was really the big prize in my mind. Making records and hearing your songs on the radio meant that you were reaching a big audience and that you might get to keep doing what you had set out to do.

Well, I've been doing what I set out to do for a long time, now. I've made dozens of records and played thousands of concerts all around the world. But it's my songs that are at the vital center of almost everything I do. They seemed to have found a place in the lives of many people throughout many different cultures and I'm grateful for that.

But there's one thing I must say. As a performer I've played for 50,000 people and I've played for 50 people and I can tell you that it is harder to play for 50 people. 50,000 people have a singular persona, not so with 50. Each person has an individual, separate identity, a world unto themselves. They can perceive things more clearly. Your honesty and how it relates to the depth of your talent is tried. The fact that the Nobel committee is so small is not lost on me.

But, like Shakespeare, I too am often occupied with the pursuit of my creative endeavors and dealing with all aspects of life's mundane matters. "Who are the best musicians for these songs?" "Am I recording in the right studio?" "Is this song in the right key?" Some things never change, even in 400 years.

Not once have I ever had the time to ask myself, "Are my songs literature?"

So, I do thank the Swedish Academy, both for taking the time to consider that very question, and, ultimately, for providing such a wonderful answer.

My best wishes to you all,

Bob Dylan

Javier Ortiz

Soy emprendedor en sextaplanta.com, una agencia digital en turismo y activista en Habitación61.com, blog sobre estrategia digital. Entusiasta de los blogs y de la música, por eso escribo en Dylanitas. Malagueño y padre de 3.